Blog de Fernando Santamaría

Reflexiones sobre ecologías y espacios del aprendizaje, análisis del aprendizaje y análisis de redes sociales, visualización de datos, Big Data y otros temas emergentes

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La muerte del intelectual tal como lo conocemos según Nicholas Carr

Superficiales ncarr
¿Qué tipo de intelectuales implican las redes sociales e Internet, en sentido amplio? Es cierto o es polémico lo que describe Nicholas Carr en libro “Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? ” y nuestra generación que se encuentra entre dos aguas creo que estamos viviendo el proceso de transformación en nuestras propias carnes. Lo que es cierto es que como toda herramienta tecnológica que opera en el ámbito cognitivo hace florecer unas habilidades y competencias y desaparecen otras o se convierten estas en mínimos. La neuroplasticidad de nuestro cerebro hace que esto no sea un hecho irreversible en nuestras conexiones sinápticas. Aquí va la referencia de N Carr:

Dada la plasticidad de nuestro cerebro, sabemos que nuestros hábitos online continúan reverberando en el funcionamiento de nuestras sinapsis cuando no estamos online. Podemos suponer que los circuitos neuronales dedicados a explorar, filtrar y realizar múltiples tareas se están ampliando y fortaleciendo, mientras que los que utilizan para leer y pensar profundamente, con una concentración sostenida, se debilitan o erosionan. En 2009 investigadores de la Universidad de Stanford encontraron indicios de que este cambio pueda estar ya en marcha. Le dieron una batería de test cognitivos a un grupo de usuarios habituales de la multitarea, así como a otro grupo de usuarios multitarea comparativamente esporádicos. Encontraron que los usuarios multitarea habituales se dejaban distraer mucho más fácilmente por “estímulos irrelevantes del entorno”, tenían un control significativamente menor sobre el contenido de su memoria de trabajo y, en general, eran mucho menos capaces de mantener concentración en una tarea concreta. Mientras que los usuarios multitarea infrecuentes demostraron un control relativamente fuerte “de la atención de arriba abajo”, los habituales demostraron “una mayor tendencia al controlar su atención de abajo arriba”, lo cual sugería que “podrían estar sacrificando el rendimiento en la tarea primaria para dar cabida a otras fuentes de información”. Los usuarios multitarea intensiva son “pastos de irrelevancia”, comentó Clifford Nass, catedrático de Standford que dirigió la investigación[…]. Michael Merzenich ofrece una evaluación aún más sombría. Al realizar simultáneamente varias tareas online, dice, “entrenamos nuestros cerebros para que presten atención a tonterías”. Las consecuencias para nuestra vida intelectual puede demostrarse funestas.

Las funciones mentales que están perdiendo la “batalla neuronal por la supervivencia de las más ocupadas” son aquellas que fomentan el pensamiento tranquilo, lineal, las que utilizamos al atravesar una narración extensa o un argumento elaborado, aquellas a las que recurrimos cuando reflexionamos sobre nuestras experiencias o contemplamos un fenómeno externo o interno. Las ganadoras son aquellas funciones que nos ayudan a localizar, clasificar y evaluar rápidamente fragmentos de información dispares en forma de contenido, las que nos permiten mantener nuestra orientación mental mientras nos bombardean los estímulos. Estas funciones son, no por casualidad, muy similares a las realizadas por los ordenadores, que están programados para la transferencia a alta velocidad de datos dentro y fuera de la memoria. Una vez más, parece que estamos adoptando en nosotros mismos las características de una tecnología intelectual novedosa y popular. […]
La Red nos ofrece un acceso instantáneo a una biblioteca de información sin precedentes por su tamaño y alcance, y nos facilita su ordenamiento: encontrar, si no exactamente lo que estábamos buscando, por lo menos algo suficiente para nuestros propósitos inmediatos. Lo que la Red disminuye es el primer tipo de conocimiento al que aludía Johnson: la capacidad de conocer en profundidad una materia por nosotros mismos, construir con nuestra propia mente el rico y peculiar conjunto de conexiones que alumbran una inteligencia singular.

(p. 174-176)

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Documento para el aprendizaje en el siglo XXI. Un manifiesto para el cambio

Dejo por estos lares un manifiesto que ha circulado por la red estos días. Algunos de los temas son ya muy trillados y dichos durante años, pero ya sabes una cosa es la pedagogía y teoría y por otro las prácticas docentes e institucionales algo que requiere de una “cultura” para el cambio. Han hecho referencia a este manifiesto Stephen Downes o John Connell y que ha partido de Science Gallery.

1. Cultivar la creatividad: poner más énfasis en las habilidades que ayudarán a los jóvenes para progresar y prosperar en el siglo XXI, tales como pensamiento crítico, resolución de problemas, aprendizaje colaborativo, adaptabilidad, iniciativa, capacidad para acceder y analizar la información, curiosidad e imaginación.
2. Fomentar el aprendizaje flexible: organizar el aprendizaje en torno a proyectos y estudios a corto plazo. Involucrarse en el trabajo basado en un proyecto del mundo real, impulsado por la investigación, relevante y rigurosa.
3. Confiar en los estudiantes: fomentar el aprendizaje basado en el grupo y permitir que los estudiantes enseñan unos a otros. Ofrecer más alternativas sobre cómo mostrar el conocimiento y las competencias, pruebas de aptitud, habilidad, así como de la memoria, e incluir los créditos obtenidos a través de la actividades extra-curricular.
4. Fin del ciclo de la evaluación de todo-en-una vez: introducir un sistema de evaluación continua y flexible que permita que evaluar el trabajo a medida que se va realizando. Fomentar la auto-evaluación, la evaluación por pares y la evaluación basada en portfolios.
5. Adoptar la diversidad. Vivimos en una sociedad diversa y multicultural. Nuestras escuelas deberían reflejar este hecho en un currículo que tenga en cuenta conocimientos previos, opiniones y habilidades diversos.
6. Promover el respeto mutuo: desarrollar una cultura de respeto mutuo y aprendizaje entre el profesor y el estudiante. No es una tesitura de uno contra treinta.
7. Invertir y construir sobre espacios de aprendizaje físicos: adoptar todo el potencial de los medios de comunicación social, tecnologías de juegos, entornos virtuales de aprendizaje y otras plataformas de aprendizaje alternativas.
8. Repensar el papel de los profesores: permitir que los profesores actúen como guías en lugar de jueces de los resultados haciendo que les sea más fácil variar sus enfoques de acuerdo a las circunstancias, el tema y las preferencias de los aprendices.
9. Prueba de futuro [Future Prof.]: la tecnología y la cultura están cambiando a un ritmo rápido. Necesitamos desarrollar un currículo responsables que permita a profesores y escuelas responder rápidamente al nuevo conocimiento, cultura viva y tecnologías emergentes.
10. Aula global: vivimos en una sociedad globalizada. Nuestro entorno de aprendizaje debería reflejar esto. Para navegar en un mundo del siglo XXI necesitamos ser cultos en una sociedad multicultural, saturada de medios de comunicación y altamente tecnologizado. Podemos hacer esto mediante proyectos colaborativos significativos con estudiantes de cualquier parte del mundo

El cambio cultural en Educación Superior: actuaciones y estrategias

Dentro de 30 años los grandes campus universitarios serán reliquias. Las universidades no sobrevivirán. Es un cambio tan grande como cuando apareció el primer libro impreso. (Peter Drucker)

Han pasado trece años desde que P. Drucker hizo su predicción amenazadora para el futuro de las universidades. Pero hasta que hemos dejado atrás el siglo veinte, la universidad como institución ha sido bastante estable en su capacidad para adaptarse y servir a la sociedad, y continúa haciéndolo hoy en día. Una prueba para la evolución de las instituciones de educación superior se puede encontrar en la gran diversidad de formas institucionales que muestra la educación superior, que van desde pequeñas facultades y universidades de ciencias aplicadas a complejos sistemas universitarios de las universidades privadas a las universidades globales online. De esta manera, las universidades están respondiendo a los retos y oportunidades inherentes a un mundo moderno, ya que están evolucionando para servir a nuevos usos en tiempos rápidamente cambiantes. Sin embargo, especialistas y profesionales académicos creen que la revolución, no la evolución, es el paradigma, que coherentemente caracteriza los cambios necesarios en el panorama de la educación superior.

Algunas instituciones de educación superior seguirán estando como están hoy, mientras que muchas otras probablemente se transformarán en diferentes tipos de organizaciones. Esta transformación será visible en varios aspectos: desde el exterior, desde la apariencia de las instituciones de enseñanza superior, relación con los estudiantes, autoorganización, definición de estructuras y detalles de funciones específicas. La transformación también será visible desde el interior, donde el cambio se caracteriza por la evolución de las culturas organizativas, y afecta a los valores, creencias y prácticas cotidianas de todos los interesados en el ámbito de la educación superior. Es probable que aparezcan nuevas formas de instituciones de educación superior que desafiarán tanto a nuestras experiencias y nuestros conceptos para las universidades como instituciones de investigación y enseñanza. Uno de los puntos que hará posible esa independización será el fin del monopolio de la certificación y con más años la de las acreditaciones susodichas.

Por otro lado, debemos considerar, según R. Barnett, tres espacios transformativos para el cambio de las estructuras en Educación Superior: el espacio pedagógico y curricular, el espacio del saber (se entiende por este espacio el que disponen los profesionales académicos para satisfacer sus intereses investigadores) y el espacio intelectual y discursivo (aquí se trata de la comunidad académica y de sus vinculaciones y aportaciones al discurso social y al gran público)

Creemos que estos cambios no sólo serán visibles en la superficie sino que también alterarán la verdadera constitución del núcleo de lo que presenta la educación superior y cómo se entrelaza con la sociedad. Creemos que los procesos actuales de cambio en su esencia se pueden caracterizar por un cambio hacia un nuevo paradigma de aprendizaje colaborativo, conectivo y heterárquico, en lugar de una desviación gradual hacia la diversificación. Este importante cambio de paradigma requiere a su vez un enfoque más estratégico para el cambio institucional, que se distingue en sí mismo de procesos evolutivos que han caracterizado a las universidades en décadas anteriores. Profundos cambios conciernen a la comunidad de gobierno de toda la educación superior en un esfuerzo combinado para crear un nuevo concepto global para las universidades:

  • Desde la perspectiva del estudiante, los factores clave para la innovación de la educación son temas como una creciente diversidad y cambios demográficos de la población, la necesidad de competencia en lugar de transferencia de conocimientos, la demanda de escenarios de aprendizaje orientados a la práctica en lugar de educación artificial “como si”, e implementar las necesidades de movilidad para una educación superior global y no delimitadas a unas “fronteras”.
  • Desde la perspectiva de los profesores, tendrá lugar una redefinición del equilibrio entre enseñanza, aprendizaje e investigación. En particular, la facultad tiene que configurar un nuevo panorama de la universidad, destruyendo barreras disciplinarias y adoptando nuevas formas de modelos educativos flexibles y centrados en el aprendiz, que estén orientados hacia el desarrollo de la innovación y la competencia.
  • Se demanda a los profesores que cambien sus roles desde transmisores de información en un paradigma distributivo a orientadores que dan soporte a la interacción social, innovación e invención que se ocupan de cuestiones nuevas y no respondidas como origen de los procesos de aprendizaje de los estudiantes en un paradigma de aprendizaje participativo y reflexivo.
  • El aprendizaje se reorientará a lo largo de paradigmas de colaboración, reflexión e interacción. Los procesos de aprendizaje, su evaluación y medición (el concepto de assessment es importante para una buena política de innovación a través de otros mecanismo evaluativos como pueden ser en aprendizajes en red/Learning Networks por medio de estructuras dinámicas y visuales por medio de herramientas de Análisis de Redes Sociales/SNA) se centrará en la pertinencia para la práctica y competencia. Los profesores tienen que ser artistas, jugando con la naturaleza dialógica del aprendizaje y la enseñanza. Tienen que encontrar formas más creativas de proporcionar educación en una amplia gama de modelos pedagógicos. Es necesario experimentar con nuevos modelos de actividad relativos a las dimensiones de lugar y espacio, tiempo y temas. Los Institutos de apoyo al Aprendizaje (y no hablamos de tecnologías) en los espacios universitarios tienen un valor importante para generar los mecanismos de cambio que lo vemos en el siguiente punto.
  • Los Gobiernos de las universidades tienen que desarrollar centros de apoyo a la enseñanza/aprendizaje e investigación que sugieran forma de organizar la educación superior por delante de retos apremiantes y que logren una mejor comprensión de las necesidades de reestructuración. Más que la mera organización de los procesos de educación superior, estas nuevas entidades administrativas representan los valores, creencias y prácticas cotidianas que se están adoptando cada vez más en las universidades modernas. Ellas juegan un papel decisivo en el apoyo a toda la institución, en particular sobre cuestiones como la integración de la información y la comunicación para el aprendizaje y la enseñanza, la interacción entre la investigación y la administración, la creación de flujos de conocimiento y la comprensión pública de la ciencia.
  • Las instituciones de educación superior en la actualidad están sobregestionadas e infradirigidas. Un nuevo papel de la gestión de la educación superior será del desarrollo sistemático y estratégico e implementación de puntos de vista sobre como se deben tranformar las instituciones de educación superior en organizaciones de aprendizaje líderes y atrevidas.
  • Finalmente, la sociedad y el gobierno encontrarán nuevas formas de identificación de las universidades como actores principales en el desarrollo de la capacidad de las sociedades para resolver problemas actuales y futuros para servir al bienestar y prosperidad económica de los ciudadanos.

Las cambiantes caras de la educación superior liderarán un panorama diferente, pero no unánime de la educación superior. Las universidades tendrán que negociar con varios campos que emergen como piedras angulares del cambio actual pero que a menudo no se entienden consecuentemente en sus posibilidades de reformar los panoramas actuales de las universidades. Entre ellas se encuentran los siguientes temas:

  • Lifelong Learning/aprendizaje permanente: las universidades se convertirán en actores principales para la provisión de oportunidades para el aprendizaje, reflexión e implicación de los ciudadanos en los procesos de aprendizaje en su itinerario de aprendizaje a lo largo de la vida. Mientras que esto requiere una voluntad de los ciudadanos para continuar aprendiendo, también requiere un compromiso para proporcionar oportunidades educativa y espacios que vayan más allá de la provisión actual de la educación superior cercenada e incompleta.
  • Adopción de las TIC en todos los niveles educativos: un enfoque de adopción que no está restringido a la distribución y presentación de materiales de cursos o informaciones dadas, sino que pretende conectar a estudiantes y profesores de universidades de todoel mundo en una web de comunidades sin fisuras que están colaborando, reflexionando, desarrollando y aprendiendo para la innovación.
  • Aprendizaje ubicuo: los escenarios de aprendizaje ubicuo que son asíncronos (en cualquier momento, en cualquier lugar) y disponibles en toda una gama de modelos diferentes de provisión de aprendizaje. Éstos incluyen cursos, talleres, compromisos a corto y largo plazo, grupos ad hoc y paneles internacionales de estudio, así como clases magistrales tradicionales, seminarios y clases, que no obstante sólo se utilizarán para la transferencia de conocimiento sino para estimular debates y discusiones. Las oportunidades de aprendizaje se harán compatibles con y corresponderán a diferentes estilos de vida y necesidades de una población estudiantil diversificada, estructuras de bajo costo, y subvenciones.
  • Aprendizaje colaborativo: los modos de aprendizaje interactivo y colaborativo que se centran en la implicación de grupos en la reflexión sobre problemas reales, romper barreras disciplinarias y establecer currículos interdisciplinarios.
  • Diversidad: la educación diversificada, que es capaz de servir a una población cada vez más diversa con distintos objetivos y necesidades.
  • Internacional: la educación internacional e intercultural, a medida que las universidades cada vez más son los puntos centrales para el cambio, la innovación y el desarrollo de competencias en una variedad de campos que son relevantes a nivel local, regional y necesidades globales.
  • Nuevas formas y modelos: los modelos de cambio, a medida que las universidades futuras desarrollen diferentes modelos para servir a la educación superior en distintas configuraciones entre provisión de educación episódica y secuencial, investigación y servicio público.

Culturas de cambio para las universidades del futuro

La implicación en culturas organizativas estará en el corazón de los intentos y estrategias de las universidades para responder a los retos señalados antes. Los cambios se basarán en tres pilares, sobre los que se construyó este libro:

  1. Estrategias para el cambio: en voluntad, las universidades modernas tienen que implicarse en un proceso de cambio.
  2. Competencias para el cambio: tienen que desarrollar las capacidades de sus profesionales, usar nuevas tecnologías, introducir nuevas tecnologías, nuevas formas de asociación y adoptar nuevas formas de sistemas para incentivar el desarrollo de nuevas formas de vivir y trabajar, enseñar e investigar en las universidades.
  3. Calidad e innovación como base para el cambio: mientras que la evolución natural de las organizaciones de aprendizaje puede ser el mejor modelo de cambio, hay que garantizar la preservación de los valores y misiones fundamentales en educación superior. La innovación estará en el corazón del desarrollo futuro de las universidades y se definirá a través del empoderamiento de las partes interesadas para participar en la definición e implementación de valores en la práctica profesional y reflexiva. La calidad no se caracterizará por el control y la inspección, sino por enfoques que lideren la implicación de las partes interesadas, que innovan e inspiras nuevas formas de servir a las necesidades de estudiantes e investigadores.
  4. El concepto de apertura desempeñará un importante papel. Los enfoques de innovación y liderazgo capacitarán a las universidades para trabajar juntas, más allá de las fronteras de disciplina u organización. La apertura conducirá a que las universidades crucen las fronteras nacionales y se conecten con una sociedad de excelencia en donde la colaboración de las mejores mentes genera beneficios mutuos para esta inteligencia conectiva. El movimiento de los recursos educativos abiertos (OER) liderará cada vez más las prácticas de educación abierta, lo cual cambiará escenarios educativos en laboratorios para la reflexión y participación de los aprendices en comunidades de práctica, aprendizaje a partir de experiencias compartidas. Las universidades serán menos organizaciones de conocimiento y más instituciones de aprendizaje y reflexión. Los materiales educativos y el conocimiento cesarán de constituir el santo grial académico. En lugar de esto, las universidades obtendrán fama y reputación si redefinen y dedican metodologías educativas, proporcionando oportunidades educativas en la colaboración con la industria y sociedades civiles y compartir sus recursos con beneficio mutuo para todos los socios. No conocimiento, sino sabiduría; no información, sino reflexión; no exclusividad sino inclusividad, serán las características de la excelencia de educación superior.

    El reto para las universidades es hacer uso de sus grandes recursos de creatividad y energía. Estos resultados asociarlos a espíritus y actividades empresariales, todo esto de manera que se desarrolle y preserve su misión y valores fundamentales. Las universidades del futuro podrían cambiar su apariencia, su estructura o su portfolio educativo, pero primero y ante todo, se reconocerán por las culturas que alteran, su forma mejorada de compromiso de usar el aprendizaje empleado para repensar sus propias estructuras e integrar todos las partes interesadas. Para mi, esta es la perspectiva que deben adoptar las universidades para una comprensión mejorada de la transformación institucional. El objetivo principal no es lograr un conjunto específico de objetivos predefinidos, sino más bien aumentar la capacidad de continuar, la energía, motivación y compromiso (término como la accountability da un paso al frente en universidades anglosajonas y no anglosajonas, por aquí todavía no tiene mucho peso) para avanzar hacia visiones audaces de los futuros universitarios. En resumen, el primer ojetivo, y más importante, de todos los esfuerzos de innovación es la construcción de la capacidad para el cambio estratégico, un cambio que es necesario para permitir que las universidades respondan a la evolución de esta sociedad cambiante y con formas de complejidad en sus estructuras.

    Referencias:
    Barnett, R. (2005). Reshaping the University: New Relationships Between Research, Scholarship and Teaching. Berkshire: Open University Press.

    Barone, C. A. (2003). The Changing Landscape and the New Academy. EDUCAUSE review, 38(5), 40-47. Recuperado de http://eric.ed.gov/ERICWebPortal/recordDetail?accno=EJ678900

    Christensen, C., Johnson, C. W., & Horn, M. B. (2008). Disrupting Class: How Disruptive Innovation Will Change the Way the World Learns. McGraw-Hill.

    Ehlers, U.-D., & Schneckenberg, D. (2010). Changing Cultures in Higher Education: Moving Ahead to Future Learning. Berlin: Springer.

    Lenzner, R., & Johnson, S. S. (1997). Seeing things as they really are [interview to Peter F. Drucker]. Recuperado 12 de febrero, 2010 de http://www.forbes.com/forbes/1997/0310/5905122a.html

    Bardwell, P. (2009). Edgeless University: why higher education must embrace technology. London: Demos.

    Pulido, A. (2009). El futuro de la Universidad: un tema para el debate dentro y fuera de las universidades. Madrid: Delta.

    Rojas, G. (2005). Modelos Universitarios. Los rumbos alternativos de la universidad y la innovación. México: Fondo de Cultura Económica.

    VV.AA. (2009). La educación superior en tiempos de cambio: nuevas dinámicas para la responsabilidad social. Barcelona: Mundi-Prensa.

    Wildavsky, B. (2010). The Great Brain Race: How Global Universities Are Reshaping the World. Princeton: Princeton University Press.

Algunos de los cambios experimentados desde las Universidades

Another view of the south side of the Googlepl...
Image via Wikipedia

“Education is not preparation for life; education is life itself” (John Dewey)

El propósito de la educación superior es equipar a los estudiantes para el éxito en la vida (o mejor la cita de Dewey), en sus lugares de trabajo, en sus comunidades y en sus vidas personales.
Sin embargo, aunque este propósito se ha mantenido constante durante siglos, las universidades están experimentando un cambio importante. El campus, la biblioteca, el artículo de una revista con referee, el aula y los estudiantes de la edad tradicional, características comunes de la educación superior de hoy, puede ser inadecuado en la descripción de la educación superior de mañana. Consideremos algunos cambios ya evidentes:

  • Las demarcaciones formales, tradicionales cada vez son más permeables y porosas. Se están incrementando los campos interdicisplinarios (ej.: nanotecnología, bioética). Las facultades líderes se están reclutando por todo el mundo. Las restricciones físicas sobre cuándo y dónde participantes en la educación se están eliminando mediante la educación abierta y online y la comprobación basada en la competencia o la experiencia.
  • El aula ya no está limitada a un espacio tridimensional para la diseminación del conocimiento. Los estudiantes tienen acceso sin límite a la información, facultad, tutores y cualquier otro. Las bibliotecas digitales y repositorios hacen que los materiales sean accesibles al instante. Y el aprendizaje se facilita cada vez más para la exploración, interacción y resolución de problemas. Gracias a las las grandes bases de dato y colecciones, los estudiantes tienen acceso a gran escala en cualquier campus por pequeño que sea o lejos que esté a recursos.
  • La biblioteca ya no se define como un edificio para libros. Muchas asignaturas se basan casi exclusivamente en recursos online, tanto si son libros, revistas, datos o artefactos. Los estudiantes pueden considerar la biblioteca como un lugar social que como un sitio para el pupitre de trabajo o libros físicos. Además, el tamaño de las colecciones de la biblioteca es poco problema en una era en la que Google u otros proyectos de digitalización a gran escala son accesibles para que cualquier institución tenga acceso a millones de libros.
  • El entorno digital es un “lugar” para la interacción social y el intercambio de comunidad. Aunque el campus como lugar físico sigue teniendo valor, un número cada vez mayor de interacciones para los estudiantes, la facultad y el personal son online, incluyendo la emergencia de organizaciones de investigación virtuales.
  • La erudición y la investigación cada vez son más “conversacionales”. Hay menos dependencia de la comunicación a través de publicaciones formales a medida que un número creciente de intercambios se producen a través del correo-e, pre-prints y blogs monitoreados. El artículo de revista puede continuar para servir como medio de comprobar las credenciales de autores para propósitos de promoción y ocupación/cargo vitalicio, pero es probable que las contribuciones de eruditos a un campo se publican en más lugares.
  • La tecnología digital y la subida/ascenso de datos sin precedentes, así como la capacidad casi ilimitada para reconstituir los datos, han alterado la realización de investigaciones tradicionales y becas. La teoría y la experimentación se han aumentado con la computación, que incluye el modelado, la simulación y la visualización.
  • El modelo más tradicional de universidad que proporciona la mayor parte de sus servicios físicamente en (o cerca de) un campus está cambiando. Más y más servicios y programas se crean fuera de sitio y son compartidos, distribuidos o agregados a otras universidades o entidades subcontratadas.

Fuente: Chuck, Henry. Frye Leadership Institute: Ten Year Review (2009) Documento no publicado a partir del artículo: Oblinger, Diana G. From the Campus to the Future. Educause Review, vol 45, num. 1, January/February 2010

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¿Por qué fracasan las reformas educativas?

Portada libro

Estamos en un proceso de cambio “brutal”. Y lo haremos brutal si dejan hacerlo, ya que hay muchas estructuras y agentes/actores que perderán poder y deberán tener otros roles, o incluso desaparecerán, tal como entendemos su función hasta ahora. La educación es un hecho en el que entran en juego muchos actores, lo que hace casi imposible que se pongan de acuerdo determinados sectores sociales. Creo que cada vez serán más difíciles que triunfen las reformas, por que cada sector mira para un lado sin tener en cuenta un consenso. Por otro lado, la educación no debería, el tiempo lo dirá, estar suscrita a un espacio o centro escolar. Se deben empezar a impulsar nuevas formas de aprendizaje “sin escuela” y, por ende, de formación, pudiendo ser que las instituciones externas y no contaminadas políticamente certifiquen las competencias que requiere una persona para desempeñar un puesto. Algo inviable desde el control estatal, pero ya factible desde estructuras sociales y tecnológicas.

Jaume Carbonell, en el libro “Una educación para mañana” nos habla del derecho a la educación e igualdad de oportunidades, de ¿qué enseñar y aprender en el mundo que vivimos?, también de lo que significa la innovación educativa, de los entornos educativos en una ciudad, de la calidad educativa, del profesor del siglo XXI, etc. Pero hay un tema que se plantea y que también nos preguntamos ¿Por qué fracasan las reformas educativas, en mundo cambiante y en el que lo que vale hoy quizá mañana no nos sirva? Las reformas son un termómetro para ver la implicación y progreso de un país.
En la contraportada del libro nos ponen en situación:

Hoy todo va más deprisa. Los cambios en distintos ámbitos sociales son más veloces e imprevisibles. ¿También en la escuela? En esta institución la renovación general se resiste, a pesar de que existen ideas, proyectos y experiencias que ponen de relieve que el cambio es necesario y posible. En Una educación para mañana se pone de relieve algunos de los obstáculos y posibilidades más relevantes de esta renovación: en la escuela y en el conjunto de la educación.
Hay tres cuestiones que están presentes en toda la obra: la importancia de la relación educativa entre los distintos actores para forjar una ciudadanía libre y democrática: capaz de ejercer responsablemente sus derechos y obligaciones, individuales y colectivas; el tipo de conocimiento que hay que enseñar al alumnado para que el aprendizaje sea más sólido y permita desarrollar sus múltiples capacidades, atendiendo particularidades y diversidades; y la concepción de la escuela, entendida como un proyecto que se construye en comunidad y para la comunidad. Un desafío que apela a la corresponsabilidad de todos los agentes sociales.

“Entre las intenciones iniciales de toda reforma y su aplicación en la práctica, existe un recorrido de larga distancia trufados de obstáculos y contradicciones; de previsiones e improvisaciones; de aciertos y pasos en falso; de complicidades y resistencias. Nada más lejos de la metáfora de la autopista que garantiza una conducción uniforme a gran velocidad.” dice el director de la revista Cuadernos de Pedagogía. Debemos reconocer que se puede aplicar la sentencia de Lampedusa: “Es necesario que todo cambie para que todo siga igual”.
Yo creo, que también hay elementos que hacen posible “la domesticación” de las reformas.
El autor cree que hay cuatro elementos en juego: el modelo social, el modelo escolar, el modelo pedagógico (suelen ser los pedagogos estos los que empiezan a diseñar las reformas) y el modelo de gestión y participación.
Llegados al punto de la pregunta fatídica Jaume nombre los siete pecados capitales de las reformas (como dice, ya que veniales hay muchos más).

  • Ausencia de un diagnóstico real y profundo de la realidad educativa. Estamos de acuerdo que se deben hacer estudios sobre cómo aprenden las nuevas generaciones, cómo se comportan, qué hábitos tienen, etc. para poder sistematizar y traducirlo en métodos y formas educativas. Por supuesto que tampoco se aprecia la cultura de los centros y del profesorado. Ni las causas de éxito ni fracaso escolar en un mundo complejo. Claro, requiere un esfuerzo de inicio del que no se parte.
  • La financiación, esa desconocida. Las reformas no suelen venir acompañadas a corto plazo de una ley de financiación. Por lo cual, en ocasiones los recursos son insuficientes. Políticas como la diversidad del alumnado y de inclusión escolar suelen ser costosas.
  • La falta de consenso, político, social y educativo. No se puede marear y hacer reforma tras reforma porque se cambia de partido político gobernante. Algo que suele generar desconcierto, burocracia y malestar en los centros.
  • La formación y compromiso del profesorado. Y no sólo en tecnologías, sino en formación psicopedagógica y didáctica.
  • Los problemas de su aplicación. Éstas no prevén su implementación y consolidación. Lo que llamamos un estudio de sostenibilidad. A los impulsos iniciales de las reformas con declaraciones de principio ante la ley, muy comprometidas y activas, le suceden órdenes y decretos que, con frecuencia, las van diluyendo y desnaturalizando.
  • Diseños uniformes para realidades diversas. Algo que no se contempla en los tiempos que vivimos, la modularidad (ya la arquitectura es modular en los rascacielos que se van hacer) y personalización. Se prescinde del contexto en el que se implantará. Comenta con atino Jaume que “conviene recordar que la autonomía es un arma de doble filo que, con demasiada frecuencia, el Estado utiliza para declinar sus responsabilidades, y para abrir el grifo de desrregulación educativa y la apertura al mercado, donde los derechos se convierten en mercancías y los ciudadanos en clientes”
  • La soledad de las reformas educativas. Con esto Jaume nos dice que las reformas se quedan a medio gas, ya que una reforma es mucho más que una Ley Orgánica y que afecta a muchos ámbitos de socialización como es la familia, relaciones grupales, tiempo libre, medios de comunicación, tecnologías implicadas, actividades extraescolares, salud, mercado laboral, conductas de riesgo,…

Bueno pues después de estos siete “pecados” seguro que queda algún otro. Por ejemplo, ¿acaso se estimula la investigación en/para el aula?, ¿los agentes participan verdaderamente en la reforma? Seguro que hay más puntos a tratar. Dejo en vuestras manos más razones de ¿por qué fracasan las reformas educativas?