Reflexiones sobre ecologías y espacios del aprendizaje, análisis del aprendizaje y análisis de redes sociales, visualización de datos, Big Data y otros temas emergentes

Categoría: formación

La formación emergente del profesorado en la sociedad red

Enseñanza conectada o aprendizaje conectado?

Se trata de la enseñanza conectada, desde el centro como profesor. Es así? O hablaríamos mejor de aprendizaje conectado sin tener esa centralidad tan definida el profesor?
Fuente: http://1.usa.gov/UE5H1T

Hay una serie de cambios cualitativos en este siglo en cuanto a la formación del profesorado. Esto es, el aprendizaje a lo largo de la vida (life long learning) que lleva implícito una formación permanente del profesorado y el componente red a través de una visión distribuida del conocimiento.
La necesidades y retos que plantea esta sociedad red y del conocimiento transforma las formas y maneras que se tiene al adquirir información. Para ello, esta formación continua y permanente (Gairín, 2012) está lejos de «enfoques de formación a través de expertos o de otros radicalmente opuestos que confían en el multiculturalismo organizativo donde cada uno tiene su verdad, cada vez se imponen más los planteamientos que consideran a la persona  en su interrelación con las demás personas y con el medio».

La formación del profesorado no debe funcionar por incentivos para llegar a una meta, título o acreditación como está ocurriendo ahora mismo en muchos países que tengo conocimiento de ello. Debe funcionar, entre otro adalides, por la necesidad individual de cada profesor para establecer mecanismos de «ecología de la acción» (y un servidor diría de la práctica/actividad que tendríamos que retomar la Teoría de la Actividad de Yrjö Engeström) como nos comenta el profesor Eduardo Fernández (2009) en la creación organizacional del saber en instituciones educativas creando puentes de conocimiento entre departamentos y más allá de la propia institución (muchas veces en una universidad no saben lo que hacen e investigan unos de otros, estando metidos en la burbuja de la investigación sin darle ningún componente de comunidad y menos aún de carácter social). Se trabaja además con un modelo jerárquico del conocimiento donde se establece unos mecanismos de formación piramidales. Una de las formas hoy en día, está sustentado entre pares y en estructuras de redes.
Los nuevos espacios de producción entre pares (Ibid.) y gestión del conocimiento profesional a partir de la reflexión sobre la práctica en la que relacionan la profesionalidad y la tecnología con los procesos  del aprendizaje organizacional, al considerar que toda acción se realiza en un contexto determinado. Son los contextos (Edwards,Biesta, & Thorpe, 2009) donde se hacen concretos los conocimientos y donde se validan determinados planteamientos teóricos, y como tal también son el espacio adecuado para promover e impulsar la innovación y el cambio en la formación.
Otro de los factores que ha influido para tener una visión distinta de la formación es la complejidad y no siendo una perspectiva lineal. Por ello, la complejidad en la formación () es una nueva visión epistemológica que trata de encontrar, dentro del aparente caos irracional, lo autorregulado y lo autosugestionado, dirigido a vencer la tentación de la rutina, de la simplificación y superficialidad, del determinismo mecanicista y de la inercia, de la repetición acrílica de los mismos esquemas mentales y prácticas por la fuerza de las costumbres o por vicios profesionales que el profesorado padece muchas veces. Si esto es cierto, el paradigma de la complejidad implica una formación que se centre en el proceso y en sus potencialidades internas del proceso, y no del producto, en el cambio, en lo interno, y en su vínculo con el contexto, con las subjetividad donde juega un papel decisivo el profesorado, no los forzadores del profesorado.[…] Dentro de patrones que emergen en estructuras de conocimientos dentro de estructuras de redes, siempre intentando desaprender para regenerar  nuevas intersecciones en conocimientos. la brecha de la complejidad está muy bien expresado en este mapa mental de Enrique Rubio:

complejidad_formación_profesorado

Mapa mental de la brecha de la complejidad del profesor Enrique Rubio

Una de las personas que más ha investigado en la formación del profesorado es Francisco Imbernón de la Universidad de Barcelona, planteándose en sus libros y escritos temas innovadores para la formación permanente del profesorado, desde la investigación educativa como herramienta de formación (Imbernón, 2003) hasta temas de comunidades profesionales y redes para la formación. Algunas de las ideas recogidas de sus lecturas(Imbernón, 1994b; Imbernón, 1994a; Imbernón, 2007):

La formación de carácter permanente en el profesorado debe incidir en situaciones problemáticas y a problemas genéricos y en un contexto determinado. Por esto, en la formación clásica es formación de problemas, mientras que en la formación permanente no hay unos problemas genéricos, sino situaciones problemáticas. La formación clásica tenía que ver con el concepto de entrenamiento (training) de carácter individual. Actualmente debe conectarse conocimientos previos en un campus y nodos vehiculares que establezcan vínculos, que permite compartir evidencias e información y, por lo tanto, buscar soluciones. Para activar el análisis de esas situaciones problemáticas deben conectarse conocimientos previos a nuevas informaciones en un proceso cíclico de innovación-formación-práctica.
Por ello la formación debe operar en comunidad (de aprendizaje o práctica). Estas comunidades de aprendizaje de carácter transformador de la escuela y con unos principios pedagógicos creando una organización de ese conocimiento y un ambiente de aprendizaje, debe haber unos objetivos y propósitos, son buenos para desarrollar la autoestima, se evalúa de forma continua y sistemática, se genera un diálogo reflexivo y una enseñanza entre iguales. Desde la asignatura de «Ecosistemas Digitales» en la Maestría de Virtual Educa siempre he intentado poner estos principios entre los profesores asistentes al curso, uniendo la formación a la comunidad que se logra creando asociaciones, redes y espacios emocionales mediante procesos comunicativos (una de las bases de los principios de la educomunicación) y, por otro lado, las interacciones de la comunidad que hacen posible unirlos mediante objetos sociales de aprendizaje y sus propias interacciones.
Hasta ahora en la formación de profesores regía un individualismo. La profesión docente tiene su parte de individualidad, pero también requiere procesos colaborativos. Para romper esos procesos individualistas. Actualmente es fundamental que todos los agentes colaboren de forma sistémica. Se deben crear plataformas colaborativas que lleven a generar colaboración. Los equipos de profesores y profesoras deben romper este mal endémico durante michos años. Se debe crear una cultura de la colaboración e incentivarlo. Pero es un cultura profesional viciada por muchos elementos, que ha generado unas barreras de comunicación entre un colectivo formado por personas que trabajan una al lado de la otra, pero separadas aún por tabiques mentales y estructurales. Por todo esto, si esta primera barrera no se rompe, será imposible desarrollar procesos de formación permanente de manera colaborativa.
La formación permanente del profesorado por que éste vaya asumiendo una identidad docente (generando perfil y características de la persona docente), lo que supone ser un sujeto de esa formación, con unas características y forma de ser.
El reto de la formación actual debe ser crear buenos espacios de formación, de investigación, de innovación entre otros topics. Y los forzadores de profesores deben saber pasar de enseñar a aprender.
Y, por último, la tarea docente siempre ha sido compleja, pero en las últimas décadas todavía más. Como hemos dicho más arriba, la formación debe dejar de trabajar desde una perspectiva lineal, uniforme y simplista, para introducirse en el análisis educativo desde un pensamiento complejo y poder analizar los patrones y entresijos de lo que nos pasa y tomar las decisiones adecuadas a partir de una previa fase de datos que disponemos.

Referencias
Colén, M. T. & Jarauta, B. (Coords.). (2010). Tendencias de la formación permanente del profesorado. Barcelona: Horsori Editorial ; I.C.E. Universitat de Barcelona.
Edwards, R., Biesta, G., & Thorpe, M. (Eds.). (2009). Rethinking Contexts for Learning and Teaching: Communities, Activites and Networks (1 ed.). London: Routledge.
Gairin, J. (Ed.). (2012). Gestión del conocimiento y desarrollo organizativo: formación y formación corporativa. Madrid: Wolters Kluwer.
Imbernón, F. (1994a). La formación del profesorado. Barcelona: Paidós.
Imbernón, F. (1994b). La formación y el desarrollo profesional del profesorado: hacia una nueva cultura profesional. Barcelona: Grao.
Imbernón, F. (2003). La investigación educativa como herramienta de formación del profesorado : reflexión y experiencias de investigación educativa. Graó.
Imbernón, F. (2007). La formación permanente del profesorado: nuevas ideas para formar en la innovación y el cambio. Barcelona: Graó.

Cómo citar:

Santamaría, F. (2012). La formación emergente del profesorado en la sociedad red. fernandosantamaria.com. Blog. Recuperado a partir de http://fernandosantamaria.com/2012/12/la-formacion-emergente-del-profesorado-en-la-sociedad-red/

Network University (vs universidades como cuello de botella)

Parto de los dos paradigmas de educación universitaria más conocidos (a veces mezclados o remixados), como son la Universidad a distancia y la universidad presencial, y dentro de unos cánones e historia de años atrás, pero me propongo ir más allá (ya que estamos en período de nuevos propósitos) y proponer una universidad de estructuras sin demarcaciones: flexible, abierta y más personalizadas (adecuándonos a los ritmos diferenciadores de los estudiantes). Ésta es una «network university» (término sacado de la manga como universidad en red-ada) dentro de los paradigmas emergentes de la construcción del conocimientos por grupos, y en un mayor recorrido por comunidades de manera fluida y propia de los intereses del estudiante y sus conexiones.

Reiventemos la universidad
El problema son las estructuras que siglo tras siglo se han ido imponiendo y delegando en acreditaciones y títulos, que son los que sirven o son más válidas para desempeñar un puesto de trabajo. La continuación entre estructuras de poder en educación/universidad y empresa son de gran impulso actualmente y como sostén para mantener una universidad elitista.

En una nueva universidad el contenido está devaluado
Las conexiones, artefactos y conversaciones/reflexiones son un punto importante en la validez de los procesos.
La plataformas virtuales de aprendizaje son «cárceles» para muchos estudiantes actuales.
Cuando las titulaciones y certificaciones sean delegados a otras empresas de carácter nacional (y haya competencia) las competencias y habilidades de un estudiante (curioso de la vida o área de conocimiento) serán más factibles dentro de esta emergente universidad sin barreras, muros, ni planes, ni rector, ni…..
Las instituciones educativas son como un cuello de botella, de lo mas explícito en el gráfico del blog Education for Well-being (ed4wb.org de donde he extraído el gráfico) que genera una dispersión de ideas y un aprisionamiento de la que creemos que es pura innovación, no la palabra que aparece por todas las instituciones educativas dentro del organigramas contemporáneos, es puro bluff. Este gráfico es un ejemplo
de aquello en lo que se ha convertido las instituciones en los procesos innovadores de los más jóvenes. Los flujos de comunicación, innovación e interconexiones están fuera de la estructura institucional.
Hemos avanzado en que la botella, hasta hace años atrás, estaba boca abajo delimitando bien el territorio, ahora por lo menos está ladeada dejando escapar comunicaciones e interconexiones que darían o darán paso a estructuras más abiertas y fructíferas en una sociedad red.

Cuello de botella en Ed4wb.org

Lo importante sería romper la botella para que la contaminación exterior dejará paso a los «bárbaros» en su aterrizaje en el campo de la educación.
Difícil situación cuando se va perdiendo factibilidad en la industria del curso/industria del conocimiento. Aferrándose como clavo ardiendo a lobbys y titulaciones que no abarcan para nada un currículum actual, cambiante y desestructurado/transversal.
No interesa esta universidad. Los factores que influyen en que esto siga así son muchos. Políticamente se hablará de esto, de la universidad 2.0, (se «barnizará» de lo 2.0 o de la sociedad red en universidades) pero nunca serán estructuras innovadoras en ese campo, ya que las contradicciones e incompatibilidades y áreas de poder nunca dejarán pasar estas nuevas estructuras de poder heterárquicas en una network university.
El económico sería otro factor desequilibrante. Se puede «estudiar» a coste cero, gratis (siguiendo los pasos de Chris Anderson con el todogratis o del curso de conectivismo de G. Siemens y S. Downes como un «Massive Open Online Course» (MOOC)).
Clay Shirky en «The Power of Organizing Without Organizations» dice:
Debido a los gastos generales de gestión, los grandes grupos pueden estancarse, y cuando los costos de transacción son demasiado caros para la gestión dentro de una misma organización [dilema institucional], los mercados superan a las empresas (y en general la gestión central). Veáse Enseñanza Superior.
El personal humano (profesores) deberían reconvertirse si no quieren perecer como nodos aislados, regentando «su» conocimiento. La reconversión asoma como brutal. Sobrevivirían las personas adaptables, rápidas en reflejos en red, dinamizadores, «iluminadores» y constructores de espacios virtuales (la palabra virtual es muy ambigua y debe tener otro significado que haga entender ese concepto más metodológico/arquitectónico).

Y hasta aquí reflexiones desordenadas y de manera rápida en este periodo vacacional. Cómo encajar todo esto en la estructura universitaria actual es otro cantar. Pero bueno, hoy es el día de los Santos Inocentes, y toda ilusión está permitida.